martes, 2 de agosto de 2011

Zapatos Italianos


Título: Zapatos italianos
Autor: Henning Mankell
Editorial:Tusquets
Páginas: 376 pág.


Sipnosis:

Fredrik Wellin, médico retirado, vive solo en una isla cercana a la costa sueca, hasta que la llegada de un antiguo amor al que abandonó en el pasado irrumpe en su monótono pero buscado aislamiento. Se trata de Harriet, quien, gravemente enferma, ha venido a pedirle que cumpla la antigua promesa de juventud de llevarla a una laguna al norte del país. Harriet trae consigo a Louise, una hija de ambos, de cuya existencia él nada sabía. Obligado, ahora, a asistir al lento final de Harriet y a crear unos vínculos paterno-filiales con quien, en realidad, es una desconocida, Fredrik iniciará un viaje hacia su propio dolor. Los errores del pasado sepultados en la soledad de la isla reavivan sus remordimientos. Entre ellos, el terrible secreto que lo alejó de la profesión y por el que decidió huir del mundo.

Así, el implacable invierno nórdico y el inhóspito paraje en el que habita el protagonista son un reflejo de su interior. Y la atmósfera de vacío y muerte que se extiende en esa inmensidad glaciar es el castigo que se inflinge a sí mismo. Atormentado por la culpa, Fredrik deberá saldar cuentas con el pasado para, ya en la vejez, recuperar la capacidad de vivir en compañía sin esconderse de la realidad.

Opinión:
Zapatos Italianos nos muestra al Mankell más íntimo, que deja de lado el género policíaco donde es el gran maestro, para mostrar que también puede mantener al lector pegado a las páginas cuando se aleja del crimen y se adentra en la vida. La visión pesimista que acompaña todas sus obras vuelve a aparecer aquí, con una salvedad: No es ya Suecia la que está cambiando. Wellin nos representa un poco a todos, la humanidad que se ha estancado a la puerta de su casa, escribiendo un diario que no cuenta nada y acompañado del silencio. Pero Mankell juega con la muerte y transforma la vida de Wellin para mostrar la realidad otros: del cartero hipocondriaco, de la infatigable luchadora de causas perdidas, de la que acoge chicas, de las propias chicas, del guardacostas y del mismo Wellin, cuya vida se transforma antes nuestros ojoso.

No importa la catástrofe que marque la vida de cada uno –o de todos-, esconderse entre los hielos de una isla apartada no hace más que matarnos en vida. Hermosa metáfora la usada por Mankell: las ganas de vivir de una Harriet moribunda, frente a la muerte en vida de Wellin. La obligación de vivir de aquel que ya se da por muerto, hasta que encuentra la razón para vivir; frente a la que tiene una razón para vivir ante la obligatoriedad de la muerte.

Un libro, sin duda, que deb ser leído por los que como yo adoramos la literatura políciaca del genial sueco, y para todos aquellos que desean buena literatura sin más.

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