miércoles, 14 de diciembre de 2011

El Asedio

Título: El Asedio
Autor: Arturo Pérez Reverte
Editorial: Punto de Lectura
Páginas: 864


Sinopsis:
Cádiz, 1811. España lucha por su independencia mientras América lo hace por la suya. En las calles de la ciudad más liberal de Europa se libran batallas de otra índole. Mujeres jóvenes aparecen desolladas a latigazos. En cada lugar, antes del hallazgo del cadáver, ha caído una bomba francesa. Eso traza sobre la ciudad un mapa superpuesto y siniestro: un complejo tablero de ajedrez donde la mano de un jugador oculto —un asesino despiadado, el azar, las curvas de artillería, la dirección de los vientos, el cálculo de probabilidades— mueve piezas que deciden el destino de los protagonistas: un policía corrupto y brutal, la heredera de una importante casa comercial gaditana, un capitán corsario de pocos escrúpulos, un taxidermista misántropo y espía, un enternecedor guerrillero de las salinas y un excéntrico artillero a quien las guerras importan menos que resolver el problema técnico del corto alcance de sus obuses.

Opinión:
El Asedio de Pérez-Reverte es un pestiño de 800 páginas. Infumable. Y que me perdonen sus incondicionales, pero a este libro le sobran páginas por doquier. O personajes. Quizá sea eso, que haya querido tejer una red de personajes que atrapen al lector hasta el final y, al final, solo ha conseguido liar la madeja sin saber dónde cortar. Yo he cortado en la página 245. Aquí digo basta. La historia no avanza. Se detiene lentamente en miles de palabras para definir una sola idea. Vueltas y revueltas como si la novela se vendiera al peso de las páginas. Personajes usados como piezas de un ajedrez eterno que no avanza.


245 páginas llevaba cuando me he dado por vencido y en esas páginas tan solo se han presentado los personajes, y ni siquiera con profundidad. Sobran personas, sobras líneas argumentales. Al final no sabes si estás ante un corsario, un salinero o un policía corrupto. Personalmente hubiera cortado alguna de esas líneas, me hubiera centrado en el policía para avanzar en el desarrollo de la historia policiaca que se esconde en el Cádiz sitiado. Pero Reverte ha querido mostrar todo el Cádiz de la época. Cada uno de los extractos sociales, cada rincón de la ciudad, cada sentimiento enemigo. Tantos datos, vinculados a un lenguaje extremadamente culto (léase pedante) que no es acorde ni al XIX ni al XXI, convierte la partida en una eterna siesta ante sus páginas.


Y, realmente, lo siento, pues la historia prometía ser buena, el autor había demostrado en otras obras de tinte histórico que no lo hace del todo mal. Pero aquí nada es lo que parece y El Asedio se convierte en tedio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario