miércoles, 13 de junio de 2012

Un paria de las Islas


 Título: Un paria de las Islas
Autor: Joseph Conrad
Editorial: Barataria
Páginas: 320


Sinopsis:
Un paria de las Islas es la segunda gran novela de Conrad. La exuberante naturaleza, con su misterio impenetrable, se convierte en un fondo grandioso de la pasión que se desencadena temporalmente entre el blanco y la indígena, fuerza elemental y primitiva que al fin los aleja y los convierte en extraños, iluminando casi como un símbolo el hecho tremendo de nuestro aislamiento, de la soledad eterna que rodea a toda alma humana desde la cuna a la tumba y quizá más allá de la tumba.

Era otro hombre, otro hombre, que estaba surgiendo en él, la sombra de otro hombre que surgía en el fondo de su alma, resucitando después de muchos años... ¿Qué haría? Se veía de golpe sin pasado, sin porvenir, envenenado de cólera y de odio, de furor y de vergüenza. Se detuvo y miró alrededor. Un par de perros que olfateaban el aire ladraron y gruñeron desconfiadamente tras él.

Opinión:
Era la primera vez que me acercaba a la obra de Conrad y lo hice por casualidad: una portada atractiva y un nombre que me sonaba a pelicula clásica. Y, desde luego, no salí decepcionado. La caída a los abismos del joven Peter Willems te atrapa y te empuja a seguirle por Makassar; a conocerlo interiormente, pues quizá esa sea una de las principales virtudes de la novela: te adentras en el personaje, en sus pensamientos, en sus miedos, temores y vilezas casi tanto como en el entorno en el que desarrolla la historia. Y lo haces de la mano de un personaje (Peter) al que no lograras amar, ni tan siquiera sentirás lástima por él. El resto de personas que componen la trama pierden su sentido, para ser meros adornos en el devenir personal de Willems. Es él el centro de una novela bien construida, que te atrapa con su ritmo, con un lenguaje complejo y simpre a partes iguales. Que te inunda de sensaciones, que te trasnporta a las Islas, a sentirte tú mismo un paria en ellas. 

Adaptaciones:
En 1951 Carol Reed se ponía al frente de la adaptación de la novela, con Trevor Howard en la piel de Peter Williams. La cinta, mediocre en su realización, logra sin embargo, tener vida propia y refleja la parte más visual de la novela, centrandose en las aventuras vividas por Peter y dejando de lado su devenir interior. 

Película, por cierto, de la que me ha resultado imposible encontrar imagenes en la web, pero de la que poseemos un cartel tan colorista como poco afortunado y que ya nos muestra el escaso parecido que tendrá con la pesimista obra de Conrad.

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