martes, 13 de agosto de 2013

El escritor que mató a Hittler

Título: El escritor que mató a Hitler
Autor: Javier Ruiz Portella
Editorial: Altera 2005
Páginas: 300 p.

Sinopsis
Alemania, años 30 ¡El abuelo de Hitler es judío!..., afirman ciertas cartas. ¿Qué oscuro complot internacional se escondía tras ello? Y entre tantas intrigas, el amor y el erotismo se despliegan en el marco glamoroso de la Costa Azul. España, 2048 ¿Por qué, un siglo después, aparece la nieta del escri tor? ¿Qué mundo es ese donde un Ojo Igualitario controla la vida de la gente? El Palacio Real de Madrid queda transformado en un centro comercial y de espectáculos.

Opinión
Hay obras que te hacen pensar más allá de su trama y El escritor que mató a Hitler es una de ellas. Javier Ruiz Portella presenta una historia imposible en un futuro posible en el que ya nada es como era. Grandes parques temáticos llenos de turista imitan a las principales ciudades y un "ojo que todo lo ve", al más puro estilo orwelliano, controla la vida de los hombres para que se cumpla la igualdad de genero. Y, a la vez, nos da retazos de aquellos años de entreguerras en el que las vanguardias tomaron el día a día de la cultura europea. Así el autor va mostrándonos las diferencias entre lo que fuimos y lo que somos. En un libro con aires de thriller que se convierte en un espectáculo filosófico en el que el autor juega con una cuidada prosa y no pocos golpes humoristico.

Además, es una de esas obras en las que lo mejor que se puede decir es: tienes que leerlo.  

domingo, 11 de agosto de 2013

La reina descalza

Título: La reina descalza
Autor: Ildefonso Falcones
Editorial: Grijalbo
Páginas: 752 p.


Sinopsis
«Canta hasta que la boca te sepa a sangre...» En enero de 1748, una mujer negra deambula por las calles de Sevilla. Atrás ha dejado un pasado esclavo en la lejana Cuba, el hijo al que nunca volverá a ver y un largo viaje en barco hasta las costas españolas. Caridad ya no tiene un amo que le dé órdenes, pero tampoco un lugar donde cobijarse cuando se cruza en su camino Milagros Carmona, una joven gitana de Triana por cuyas venas corre la sangre de la rebeldía y el arte de los de su raza.Las dos mujeres se convierten en inseparables y, entre zarabandas y fandangos, la gitana confiesa a su nueva amiga su amor por el apuesto y arrogante Pedro García, de quien la separan antiguos odios entre ambas familias. Por su parte, Caridad se esfuerza por acallar el sentimiento que está naciendo en su corazón hacia Melchor Vega, el abuelo de Milagros, un hombre desafiante, bribón y seductor aunque también firme defensor del honor y la lealtad para con los suyos. Pero cuando un mandato real convierte a todos los gitanos en proscritos, la vida de Milagros y Caridad da un trágico vuelco. Aunque sus caminos se separan, el destino volverá a unirlas en un Madrid donde confluyen contrabandistas y cómicos, nobles y villanos; un Madrid que se rinde a la pasión que emana de las voces y bailes de esa raza de príncipes descalzos. Ildefonso Falcones nos propone un viaje a una época apasionante, teñida por los prejuicios y la intolerancia. Desde Sevilla hasta Madrid, desde el tumultuoso bullicio de la gitanería hasta los teatros señoriales de la capital, los lectores disfrutarán de un fresco histórico poblado por personajes que viven, aman, sufren y pelean por lo que creen justo. Fiel reflejo de unos hombres y mujeres que no agacharon la cabeza y que alzaron la voz para enfrentarse al orden establecido. 

Opinión
Empieza por la pagina 500 y no te habrás perdido nada. Realmente nada. Será con la llegada de Milagros a Madrid cuando la novela comience a correr y contar cosas. Hasta ese momento: retazos sueltos de lo que podría haber sido y no llega a ser. Una novela histórica necesita ritmo, pasión, fuerza, como los bailes de Milagro o el cantar de Caridad; pero no lo tiene. No hasta la llegada a Madrid. Y por el camino se pierden grandes historias: la de Melchor Vargas, sin duda, podría haber sido la más interesante. Mucho mas que la de Milagros, sobre todo cuando la violencia de lo que vivió en Madrid se pasa de puntillas, se "blanquea" para no resultar sórdido al lector. O eso parece.  

Y algo aún peor: en una novela histórica la historia deben contarla los personajes y la propia línea argumental, pero no debe aparecer a los ojos del lector como un texto copiado de algún libro técnico y sesudo y metido con calzador para dar sentido a lo que se cuenta. Y eso ocurre en dos ocasiones al menos, cuando el autor omnipresente salta a contarnos, con lenguaje actual, lo que ocurre con todos los gitanos de España.

Estuve a punto de dejar la lectura en dos ocasiones y no lo hice. Al final me encontré con lo que esperaba, lastima que las 500 primas páginas parecieran relleno.