domingo, 29 de junio de 2014

Una ciudad en la que nunca llueve (I)

Titulo: Una ciudad en la que nunca llueve
Autor: Eduardo Flores
Editorial: Ediciones Mayi
Páginas: 251

Sinopsis:
Un escritor en horas bajas trata de salir adelante en mitad del caos en que se ha convertido su vida. Feroces devoradoras de hombres, Ella y una extraña e íntima conspiración, de la que participa incluso una ilustre fantasmagoría, harán que no le resulte nada fácil. Y es que ésta es ‘Una ciudad en la que nunca llueve’. 

Una tragicomedia en la que los temas de siempre ponen a prueba el sentido del humor y la tristeza del lector. ‘Una ciudad en la que nunca llueve’ pero donde se dan las pasiones más desmedidas y donde el desencanto se manifiesta a partir de las más ridículas situaciones. Un sitio peculiar, ácido y sin fronteras, en el que se confunden los más comunes sentimientos.

Opinión:
"Una ciudad en la que nunca llueve" puede resumirse en una sola palabra: magistral. Tanto que no pensábamos realizar la critica en esta página para que nadie pensará que caíamos en una suerte de complejo de "Edupo". Pero no podíamos dejar de traer a este rincón una obra que, por si misma, llegará lejos en el tiempo aunque haya nacido en una pequeña editorial de provincias. Quizá una de las pocas que podría atreverse con una novela tan difícil de vender como de olvidar para el lector que se acerca a ella.

La opera prima de Eduardo Flores es un soplo de aire fresco en la literatura española. Con un lenguaje cuidado, sonoro, profundo y categórico obliga al lector a acompañarlo en su critica voraz al mundo literario, pero también en un recorrido por las pasiones y sentimientos más comunes de los hombres. Y es que, sin duda, lo mejor de esta novela es el bofetón lanzado a un mundo excesivamente industrializado y, por otro lado, profundamente frívolo. En el que los participantes viven vidas cargas de situaciones ridículas a las que Eduardo sabe dotar de sentimientos. Al fin y al cabo estamos ante una novela que, también, nos habla del fracaso y como salir de él.

Sin dar nombres propios a sus personajes, la descripción de estos se convierte en la única referencia para conocerlos: la "devoradoradehombres", Ella, su "pequeñoespermatozoideyacrecidito",... se convierten en una simple referencia para que cada cual le ponga rostro y apellido. Para que cada uno participe a su manera de esta obra maravillosa haciéndola propia.

Sin duda, la primera novela de Eduardo Flores viene a mostrarnos la llegada de un nuevo nombre al panorama literario, el de alguien que tiene algo que contar y, sobre todo, sabe cómo tiene que contarlo.


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