viernes, 30 de enero de 2015

El impostor

Título: El impostor
Autor: Javier Cercas
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 420

Sinopsis

He aquí una fascinante novela sin ficción saturada de ficción; la ficción no la pone el autor: la pone Enric Marco. ¿Quién es Enric Marco? Un nonagenario barcelonés que se hizo pasar por superviviente de los campos nazis y que fue desenmascarado en mayo de 2005, después de presidir durante tres años la asociación española de los supervivientes, pronunciar centenares de conferencias, conceder decenas de entrevistas, recibir importantes distinciones y conmover, en algún caso hasta las lágrimas, a los parlamentarios españoles reunidos para rendir homenaje por vez primera a los republicanos deportados por el III Reich. El caso dio la vuelta al mundo y convirtió a Marco en el gran impostor y el gran maldito. Ahora, casi una década más tarde, Javier Cercas asedia, en este thriller hipnótico que es también un banquete con muchos platos -narración, crónica, ensayo, biografía y autobiografía-, el enigma del personaje, su verdad y sus falsedades y, a través de esa indagación que recorre casi un siglo de historia de España, bucea con una pasión de kamikaze y una honestidad desgarradora en lo más profundo de nosotros mismos: en nuestra infinita capacidad de autoengaño, en nuestro conformismo y nuestras mentiras, en nuestra sed insaciable de afecto, en nuestras necesidades contrapuestas de ficción y de realidad.

Opinión

Leí a Javier Cercas por primera vez hace ya bastante tiempo (al menos 5 años) con Soldados de Salamina y recuerdo que me dejó un buen sabor de boca, más que eso, terminé tan entusiasmada con la novela que recuerdo haber intentado localizar el correo electrónico de Cercas para hacerle un millón de preguntas que tenía después de haberla leído. Desde entonces me dije que leería otros libros suyos. Recuerdo que una amiga mía me dijo que Anatomía de un instante era un gran libro, pero por un motivo u otro lo dejé en mi lista interminable de libros pendientes. No obstante, el destino es el destino, y un día, esperando en la zona de embarque en el aeropuerto de Gibraltar, me topé con un artículo en internet en el que se hablaba sobre Benito Bermejo, el historiador que había destapado la gran mentira de Enric Marco. Yo ya sabía que este último era el "protagonista" de la nueva novela sin ficción de Cercas, de hecho había leído un artículo en el que aquel se quejaba de que Cercas lo había usado. El impostor parecía que iba a ser otro de esos libros de mi lista interminable sino hubiera sido por lo fascinante que me pareció la historia de Marco.

Cercas, sin duda alguna, no podía haber elegido mejor argumento - contar la ficción de Marco- ni mejor momento -este año se cumplen 70 desde la liberación de Auschwitz, llamadme malpensada pero no puedo evitar ver cierto vínculo- para publicar esta novela sin ficción. Una novela que parte de una idea realmente interesante, a saber, la de deconstruir la mentira de Marco, y cuando digo mentira me refiero a toda su vida inventada que no solo incluye lo de fingir ser un deportado a un campo de concentración nazi, sino también el de hacerse pasar por un héroe anarquista de la Guerra Civil. Y Cercas realmente empieza bien, con una introducción que es una especie de "making off" en el que explica qué le lleva a escribir este libro, las dudas, los miedos, las inseguridades de tal tarea; para posteriormente entrar en la vida de Marco contando, por un lado, la mentira y, por otro, la verdad. Realmente fascinante. No obstante, a partir de la segunda mitad del libro aproximadamente, Cercas empieza a elucubrar con palabrería barata en la que insiste en comparar a Marco con el Quijote y presentarse como "salvador" del gran impostor (del "gran maldito" como él lo llama"). Desde ya puedo decir que Cercas falla en su papel de mesías, un papel que además nadie le ha pedido porque Marco nunca ha querido ser salvado o rehabilitado. 

En cualquier caso, la novela (narración o ensayo, no lo calificaría de novela) no deja de ser interesante. Plantea una serie de cuestiones que no me han dejado indiferente, por ejemplo, la idea de reinvención de España y los españoles en la década de los 80 o cómo Marco puedo haber sido una manifestación más del "fenómeno" de la Memoria Histórica que surgió hacer unos años, una mera superficialidad ya que al día de hoy no podemos decir que tengamos memoria o historia ya que la ley terminó siendo insuficiente -o bien se quedó en un papelito sin que los políticos se atrevieran a ir más allá-, de cualquier manera la teoría de Cercas no deja de ser interesante. Y lo que más admiro es que se haya atrevido a tocar ciertos puntos espinosos.

De todas formas pienso que El impostor podía haber sido un mejor libro, o por decirlo de otra manera, podía haber estado mejor narrada, pero me da la sensación de que Cercas ha querido lucirse y le ha salido el tiro por la culata, al menos bajo mi punto de vista. Quizás me equivoqué al pensar que vería en ella al Cercas de Soldados de Salamina -uno mucho más humilde- y al final lo que he encontrado es un autor demasiado ambicioso en sus objetivos. Esto no quiere decir que no recomiende leer este libro, pues aún así la historia de Marco no deja de ser fascinante, pero he de admitir que al final no he podido dejar de sentir cierta decepción al no encontrar lo que buscaba.

Adaptaciones

No hay adaptación de este libro, pero por si alguien siente curiosidad aquí dejo una entrevista a Cercas en el programa de Rtve, Página Dos. 


domingo, 11 de enero de 2015

Una ciudad en la que nunca llueve (II)

Titulo: Una ciudad en la que nunca llueve
Autor: Eduardo Flores
Editorial: Ediciones Mayi
Páginas: 251

Sinopsis:
Un escritor en horas bajas trata de salir adelante en mitad del caos en que se ha convertido su vida. Feroces devoradoras de hombres, Ella y una extraña e íntima conspiración, de la que participa incluso una ilustre fantasmagoría, harán que no le resulte nada fácil. Y es que ésta es ‘Una ciudad en la que nunca llueve’. 

Una tragicomedia en la que los temas de siempre ponen a prueba el sentido del humor y la tristeza del lector. ‘Una ciudad en la que nunca llueve’ pero donde se dan las pasiones más desmedidas y donde el desencanto se manifiesta a partir de las más ridículas situaciones. Un sitio peculiar, ácido y sin fronteras, en el que se confunden los más comunes sentimientos.

Opinión

Uno de los problemas de leer (y por tanto opinar) una novela escrita por una persona a la que conoces bastante bien es la de distanciar al autor de su obra, así como la de distanciar al lector con su autor. No es la primera vez que leo algo escrito por una persona a la que conozco, pero con esta novela la conexión es aún mayor. Yo siempre he pensando, quizás me equivoque, que el autor siempre deja algo de sí mismo en su obra, al fin y al cabo esta está hecha por un ser humano y no una máquina por lo que no es raro que aquel deje su impronta en la misma aunque no sea aparente. Al leer Una ciudad en la que nunca llueve, una novela que a mi parecer tiene un elemento íntimo, he tratado de no confundir realidad y ficción, he tratado de ni identificar autor y protagonista y he tratado de marcar distancia, no sé si al final lo he logrado o no. Así, con toda la objetividad que me ha sido posible, procedo a expresar mi opinión.

Debo empezar siendo sincera: no es el tipo de novela que entra en mis gustos, por muy eclécticos que estos sean. No por ello debo deja de reconocer varios aspectos de la misma que a mí parecer son brillantes. Debo empezar por lo más evidente, la narración en primera persona. No es la primera vez que expreso en este rincón mi desprecio por novelas que hacen uso del narrador en primera persona, y no es porque sea maniática -que lo soy-, sino porque en la mayor de los casos los autores y autores no saben como hacer uso del mismo. En esta novela el uso de la primera persona no es un capricho del autor, es una necesidad de la narración si se entiende esta como una constante conversación del protagonista consigo mismo. Es más, me tiro a la piscina y digo que el argumento de la novela más que esa aparente sinopsis que hemos puesto arriba es la reflexión del protagonista. He aquí, por tanto, el quid de la cuestión, porque el lector se puede quedar con lo aparente, es decir, con la sinopsis de que es una novela sobre un escritor en horas bajas, bla, bla, bla, o puedes profundizar en el tema y ver que es una narración  sobre un escritor que reflexiona sobre su lugar en el mundo, de hecho no creo que sea casualidad determinados escenarios de la misma, en la que el protagonista debe preguntarse sobre esa conspiración que hay en contra suya. Al menos así es como yo la he percibido, aunque también me dicen que pienso demasiado así que no sé si andaré muy acertada...

Siguiendo con el uso de la primera persona, un segundo aspecto a destacar es la inmensa habilidad que el autor demuestra a la hora de crear escenarios. En ello juega un papel esencial ese narrador que es el protagonista que habla consigo mismo y, que a su vez, describe su entorno. No es que le haga falta muchos detalles, pero la manera en que lo hace le basta al lector para concebir en su mente el escenario en el que el protagonista se mueve en ese momento. Para mí destacan dos escenas geniales, la primera de ella es la del bar y la segunda es la del teatro, en la que puedo decir que sufrí igual o más que el protagonista al que casi le sale una úlcera. 

Otro elemento destacable, y curioso, es el hecho de que los personajes carezcan de nombre. Yo creo que queda bastante claro porqué se ha decidido hacer así y no de otra forma, el autor quiere hacer ver al lector que lo importante no es el nombre sino la personalidad de los mismo, en el sentido de que quiere mostrar que ese personaje puede ser cualquier persona, al igual que la ciudad podía haber sido cualquier otra. Y otro detalle curioso en relación a los personajes es el único que tiene nombre, un personaje fantasmal que da un toque cómico y enigmático a toda la novela. 

Frente a estos aspectos positivos debo destacar lo negativo. El primero de ellos es el protagonista, y no porque esté mal construido sino por todo lo contrario. Es un protagonista que odio, un ser cínico, alcohólico, obsesionado con el sexo, pesimista, con cierto toque "romántico" pero débil en el sentido de que si puede hacer algo mal lo va a hacer. Lo odias y sientes lástima de él. Mentiría si dijera que no le deseaba lo peor mientras leía el libro. Aunque quizás ese es el encanto de la historia. Tampoco me gustó ese toque de madurez en las conversaciones con su hijo, pocos creerían que un niño hablaría de esa manera, pero como digo, eso es manía mía. 

En definitiva, pienso que Una ciudad en la que nunca llueve es una novela que hay que mascar, como los chicles. Y lo digo porque para que te guste debes entenderla, y para entenderla tienes que saber leerla y entrar en el juego al que el autor te invita de no quedarte con lo aparente. No sé si yo habré logrado entenderla en su totalidad, admito que yo soy más de historias planas en lo que se refiere a ficción (bastante tengo con lo que leo para la tesis), pero al menos espero haber aceptado el reto de no haberme dejado llevar por lo aparente. Invito a los lectores que jueguen y se animen a leerla. 

lunes, 5 de enero de 2015

La fiesta de Orfeo

Título: La fiesta de Orfeo 
Autor: Javier Márquez Sánchez 
Editorial: Almuzara 
Páginas: 384 

Sinopsis
Un crimen dantesco, un gran detective, un actor aprendiendo a asustar y una película maldita por la que la gente mata... Una novela de misterio extraordinaria. Cuando nadie apostaba por el cine de terror, Hammer Films rodó La maldición de Frankenstein y se convirtió en un éxito. Esta novela combina realidad y ficciónpara narrar una apasionante aventura ambientada en aquel episodio histórico con un final escalofriante.El gobierno británico está desconcertado ante los horribles sucesos acontecidos en una aldea de la frontera escocesa. Los niños y los jóveces del lugar parecen haber caído bajo el influjo de alguna terrible locura y han asesinado con crueldad a sus mayores. El caso es puesto en manos de un agente de Scotland Yard especializado en este tipo de sucesos extraños. Mientras tanto, una modesta compañía cinematográfica, Hammer Films, se ha propuesto volver a poner de moda el cine de terror con una innovadora y truculenta adaptación de Frankenstein. Para ello contratan a Peter Cushing y le encargan, de cara a preparar su papel, que recurra a diversos especialistas para profundizar en las raíces del miedo humano. Ambas historias van a a confluir en la búsqueda de La fete du Monsieur Orphée, un misterioso rollo de película de los años del cine mudo que parece dejar un rastro de tragedia, sangre y destrucción tras ella. 

Opinión
Adentrarse en la Fiesta de Orfeo es recorrer el camino seguido por una terrorífica película: la Fête du Monsieur Orphée, y es hacerlo nada más y nada menos que de la mano del genial Peter Cushing. Pero, sobre todo, es hacerlo junto a Carmichel y su compañero Harry Logan. Y con ellos el estrambótico profesor Aberline. Pero no les voy a contar nada más. Léanlo. Y háganlo sabiendo que se encuentran ante una obra excepcional por su rareza: una novela policiaca, con tintes de terror, ambientada en el mundo del cine de la Inglaterra de mediados del siglo pasado, con un personaje tan conocido como encasillado: el terrorífico Peter Cushing. Pero sobre todo, y he aquí su rareza, nos encontramos ante una novela española. 

Javier Márquez demuestra en su salto a la ficción, que un género como el terror debe tener su lugar en nuestras editoriales patrias. Pero, más allá de la historia que narra, están las historias que se insinúan. Márquez no puede negar que es cinefilo, y aquel que guste del cine encontrara en sus páginas recuerdos de la década dorada del celuloide. Otros, como yo, no podrán más que comparar a la pareja de detectives con los geniales Sherlock y Watson, o ver en Aberline a un India Jones maduro. Aunque no puedo evitar decir que nunca, jamás, se debe empezar una historia con un asesinato tan macabro como el que nos invita a participar en la Fiesta de Orfeo porque al final, el pobre lector, no podrá más que seguir página a página, esperando una pausa que no llega hasta el final de la novela, deseando conocer si, la maldita película acabará por repetir su primera gran orgía de sangre. 

 Sólo un pero a esta novela: No se puede crear un personaje como Aberline y no escribir nuevas aventuras del ex sacerdote, con su racionalismo, su ironía y ese aspecto antisocial que se deja ver en sus formales vestimentas.