lunes, 27 de abril de 2015

El umbral de la eternidad

Título: El umbral de la eternidad
Autor: Ken Follet
Editorial: Plaza & Janes Editores
Páginas: 1152

Sinopsis
Después de La caída de los gigantes y El invierno del mundo llega el final de la gran historia de las cinco familias cuyas vidas se han entrelazado a través del siglo XX. En el año 1961 Rebecca Hoffman, profesora en Alemania del Este y nieta de lady Maud, descubrirá que la policía secreta está vigilándola mientras su herma no menor, Walli, sueña con huir a Occidente para convertirse en músico de rock. George Jakes, joven abogado que trabaja con los hermanos Kennedy, es un activista del movimiento por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos que participará en las protestas de los estados del Sur y en la marcha sobre Washington liderada por Martin Luther King. En Rusia las inclinaciones políticas enfrentan a los hermanos Tania y Dimka Dvorkin. Este se convierte en una de las jóvenes promesas del Kremlin mientras su hermana entrará a formar parte de un grupo activista que promueve la insurrección. Desde el sur de Estados Unidos hasta la remota Siberia, desde la isla de Cuba hasta el vibrante Londres de los años sesenta, El umbral de la eternidad es la historia de aquellas personas que lucharon por la libertad individual en medio del conflicto titánico entre los dos países más poderosos jamás conocidos.

Opinión
Partiendo de que los libros de Ken Follet suelen volar en mis manos y que con el último de la trilogía The Century he tardado meses, queda claro que no ha logrado el tono que sí había conseguido en los anteriores. Quizá sea que la tercera generación de las familias no daba el mismo juego; tal vez que la repetición de roles respecto a los anteriores volúmenes; o, quizá que el periodo no era igual de jugoso, pero lo cierto es que hasta el final -llegando ya a la caída del Muro- el libro se antoja flojo. Un "más de lo mismo" que repite la formula mágica pero cuyos personajes principales -quitando, para mí George y Tania- se hacen aburridos y demasiado fantásticos (¡ay!, la vida de Walli); y, sin embargo, deja en segundo plano a personajes que pudieron dar más de sí  como Verena, María Summer o Jasper Murray. Es el mayor error que le veo a la novela, al tener que primar las líneas familiares de las dos primeras entregas, ha dejado de lado a personajes que, por los lugares en los que él mismo los ubica, resultan más carismáticos que los propios protagonistas.

Además, en los primeros capítulos la obra se muestra falta de ritmo y no será hasta la muerte de Kennedy cuando los acontecimientos se precipiten quizá demasiado y, curiosamente, convirtiéndose en una virtud pues logra reflejar las décadas de los 70 y 80 -el libro concluye en 1989- con cierta precisión, pero cayendo en algunos tópicos como el amor libre. Pasa, sin embargo, de puntillas por la Guerra de Vietnam, que tanto marcó a Estados Unidos, o la política neocolonial en África.

Pese a todo, la trilogía The Century es una manera amena de acercarse y conocer algo más del siglo XX y, como en otras ocasiones, aunque quizá menos en el tercer libro, Ken Follet logra dar con la tecla mágica del best-seller.

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