viernes, 8 de mayo de 2015

Nunca dejes de bailar

Autora: Carmen Grau
Título: Nunca dejes de bailar
Editorial: Dunsborough Books (E-book)
Páginas: Aprox. 416

Sinopsis

Enya creció al amparo de su madre soltera hasta que el cáncer se la arrebató. Desapegada de su padre y sus abuelos, e incapaz de soportar el vacío que le dejó la muerte de su madre, decidió emprender otra vida en Boston y perseguir a la vez el sueño de convertirse en editora literaria. En Boston encontró el amor, la amistad, el fracaso y, de nuevo, el amargo sabor de la pérdida. 

Alberto es un escritor consagrado, creador de novelas policíacas y felizmente casado con María. Pero después de más de dos décadas cosechando éxitos, está aburrido y decide contar una historia diferente a todo lo anterior. Escribe una novela para María que, sin embargo, hará tambalear la estabilidad de su matrimonio y cambiará el curso de su existencia. 

Escrita a dos voces y dos tiempos, Nunca dejes de bailar es una historia de amor que nos lleva desde Boston y Córdoba a Barcelona, una novela que habla de las relaciones entre un hombre y una mujer, del sexo, la literatura, el destino, la religión, la muerte y la esperanza, y en la que ficción y realidad constituyen las dos caras del mismo papel. 

Opinión

Carmen Grau nos narra en Nunca dejes de bailar una historia de amor un tanto peculiar. Una historia de amor en la que los protagonistas indiscutibles son Alberto y Enya, dos personajes cuyos destinos se unirán gracias a un libro que marcará sus vidas de una manera insospechada, excepto para Alberto que es quien lo ha escrito. No se trata de un romanticismo ñoño, sino de una historia de amor que podría ser la de cualquiera y de ahí que Gray se tome su tiempo para narrarla. Y es que parece haber en la autora un interés especial por que el lector conozca bien a los dos personajes principales, de hecho podría decirse que en la novela únicamente existen ellos dos, los personajes secundarios ni siquiera lo son porque apenas aparecen, apenas son necesarios para la historia. El hecho de que Alberto y Enya sean los protagonistas absolutos hace que comprendamos mejor cada una de sus decisiones y que nos sintamos absorbidos por sus testimonios.

Para narrar esta historia de amor Grau ha optado por usar la primera persona, con capítulos en los que se alternan las voces de Enya y Alberto. Cada uno cuenta su parte y transmite sus propios sentimientos. Toda la novela está relatada por los personajes quienes parecen estar narrado un viaje personal, el de cada uno por separado y también el de cada uno juntos. El lector, en este sentido, parece ser un testigo privilegiado de la historia de amor que va presenciando. Es una narración ciertamente interesante en el que el uso de la primera persona, que yo tanto odio, está plenamente justificada y magníficamente bien empleada. Se nota que Grau ha sido meticulosa en el proceso de creación que ha dado como resultado una narración impoluta. Nada se puede criticar al respecto. 

La novela, además, está muy bien ambientada. Se nota que Grau conoce los escenarios presentes en la misma: Boston, Córdoba y, sobre todo, Barcelona. Asimismo, me ha parecido muy interesante que el centro de la novela sea la cultura del libro, al fin y al cabo Alberto es escritor y Enya editora. Grau parece reflejar, además, los deseos frustrados de todo escritor que es la de encontrar editoriales que apuesten por escritores noveles y que den la cara por los mismos, una editorial más cercana que apueste por la calidad sobre la cantidad. Muy diferente a lo que es hoy la cultura del libro que se ha convertido en un negocio más, y esa concepción se ve muy claramente en Alberto, un escritor consagrado que huye de la idea del escritor como mero figurante de las editoriales.

No obstante, Nunca dejes de bailar no es una novela perfecta. Grau presenta un argumento que me ha parecido realmente original, pero la novela no ha terminado de engancharme. Me explico, esto no quiere decir que su lectura me haya parecido aburrida, de hecho el tiempo que he podido dedicarle he disfrutado bastante ya que me ha parecido una historia planteada de manera muy interesante. Sin embargo, el fallo es que carece de cierto sentido de la expectación, ya que casi a mitad de la novela la autora había dado las suficientes pintas como para saber cuál iba a ser el final de los protagonistas. Es posible que Grau lo haya planteado así en un sentido en el que no interesa tanto el final sino el recorrido, y es una idea interesante, pero en mi opinión creo que el autor debe siempre guardarse un as bajo la manga para sorprender al lector. A pesar de ello el final me ha parecido correcto, creo que no hubiera podido haber terminado mejor.

En definitiva, Nunca dejes de bailar ha apostado por contar una historia de amor madura de una manera muy particular y cargada de sentimientos. Y lo hace bastante bien, pese a que haya aspectos mejorables. Una lectura que se disfruta y que deja un buen sabor de boca, yo la recomiendo a aquellos que les guste este tipo de historias.


Quiero agradecer a Carmen Grau por regalarme su novela sin conocerme y sin ningún tipo de intención publicitara, solo que disfrutara de su historia. Gracias. 

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