viernes, 11 de septiembre de 2015

To Kill a Mockingbird

Título: To kill a mockingbird
Autora: Harper Lee
Editorial: Arrow Books
Páginas: 309

Sinopsis


En una ciudad del sur de los Estados Unidos, en la época de la Gran Depresión, una mujer blanca acusa de violación a un hombre negro. Aunque la inocencia del hombre resulta evidente, el resultado del juicio es tan previsible que ningún abogado haría nada para evitarla... excepto Atticus Finch, el ciudadano mas respetable de la ciudad. Su compasiva defensa le cuesta muchas amistades, pero le otorga el respeto y la adoración de sus dos hijos, huérfanos de madre.


Opinión 

Poco se puede decir ya de una novela que ha sido un millar de veces reseñada, criticada, estudiada, etc. Es lo que tienen los clásicos, que se devoran una y otra vez, se analizan una y otra vez y, sobre todo, se revaloran continuamente. Pocos, o muy pocos, desconocerán la historia que se esconde tras Matar a un ruiseñor, ya sean porque han leído la novela, porque han visto su adaptación cinematográfica o, tal  y como me ocurrió a mí, porque han asistido a la adaptación teatral. Y pese a que es una novela universalmente conocida y siempre presente, en los últimos tiempos parece que ha adquirido un renovado interés a raíz de la publicación de su "secuela" (aunque, en realidad, esta fuera escrita antes): Ve y pon un centinela. Yo, decidí leerla ahora y no antes precisamente por ello, porque me regalaron esta secuela y consideré que era un crimen leer esta antes que su "original". Así que, a pesar de que se ha dicho mucho sobre Matar a un ruiseñor, aquí va mi modesta opinión.

To kill a Mockingbird es, a grandes rasgos, un retrato de la sociedad sureña de Estados Unidos vista a través de los ojos de una niña de siete años: Scout. En ese retrato el lector puede extraer un sinfín de conclusiones, la más evidente, al menos para mí, es la admiración que siente la niña hacia su padre: Atticus Finch, que se puede traducir como la admiración que la propia Lee sintió por el suyo (ya que la escritora confesó que se había inspirado en su propio padre, quien también era abogado, para dar forma a Atticus). Esta figura paterna se nos presenta como un caballero sureño, con un gran sentido de la responsabilidad y una moralidad intachable. En la novela, Atticus muestra un gran amor y respeto hacia sus hijos, haciendo que en la relación con ellos prime, ante todo, la honestidad tal y como podemos observar en la manera que él responde a todas sus preguntas. Atticus trata de que sus hijos entiendan y, de algún modo, respeten la sociedad que les rodea, pero también les educa para que ellos la mejoren en un futuro.

Y si la admiración de Scout se hace evidente en la novela, la cuestión sobre la desigualdad racial no lo es menos. Sin duda, con lo que la mayoría de los lectores se queda de la novela es con el tema del racismo sureño, que queda expuesta en el juicio al que someten a Tom Robinson, un hombre de color, acusado de violar a una muchacha blanca. A lo largo del juicio, e incluso con anterioridad del mismo, Scout y su hermano Jem van descubriendo que no todos los hombres son iguales, que el color los define como "buenos", "civilizados" o como "malos" e "incivilizados". Los negros eran en el sur de Estados Unidos espécimenes más cercanos a los animales que a los humanos, cuya existencia apenas tenía valor. Scout y Jem no son conscientes de ello, pese a que viven en una ciudad fuertemente segredada; y no lo son porque las "cosas siempre han sido así". Para ellos la diferencia entre negros y blancos es algo que siempre ha existido, no obstante no llegan a saber lo grande que es esa diferencia hasta que asisten al jucio contra Tom Robinson y presencian con impotencia como un ser humano (y recalco lo de ser humano, porque Jem y Scout no ven a un negro en el jucio) es acusado a pesar de que las evidencias indican su absoluta inocencia. A partir de este hecho, Jem y Scout no solo llegan a comprender en su totalidad lo que implica ser negro, sino también lo poco justa que es el sistema judicial americano en su totalidad. Y eso se observa muy bien en la conversación que tienen Jem y su padre Atticus tras la resolución del juicio. Jem sabe que el declarar culpable a Tom no es justo, pero no entiende el porqué de esa injusticia cuando la inocencia del hombre es tan evidente: I know it's not right, but I can't figure out what's wrong.... (Se que no está bien, pero no logro entender qué está mal...) Atticus le hace ver a Jem dos cosas: la primera es que la justicia americana debe cambiar: I think maybe there might be a better way. Change the law (Creo que puede haber una mejor manera. Cambiar la ley); la segunda, es que cuando se trata de negros y blancos, la palabra del negro ante la palabra del negro no tiene valor alguna: In our courts, when it's a white man's word against a black man's, the white man always wins. They're ugly, but those are the facts of life (En nuestros tribunales, cuando se trata de la palabra de un blanco contra la palabra de un negro, el hombre blanco siempre gana. Esta es la fea verdad, pero es la realidad). 

Frente a la desigualdad racial, Jem y Scout discuten otro tema que quizás no sea tan evidente para el lector, la desigualdad en su totalidad. En el jucio contra Tom Robinson, los dos niños aprenden de una forma brutal lo injusto que es el sistema estadounidense contra la gente de color, pero también descubren que hay una desigualdad que va más allá de la raza y que aparece representada en la figura de Mr. Ewell. Los niños se dan cuenta que no todos los miembros de la sociedad, su sociedad, son iguales pues hay Finchs, Cunninghams y Ewells, y no logran entender qué es lo que los diferencian, llegando a una conclusión aplastante: la educación, o mejor dicho, la falta de la misma hace que no todos los miembros de su comunidad sean iguales. Este descubrimiento, además, hace que Jem entienda uno de los misterios de la novela: Scout, I think I'm beginning to understand something. I think I'm beginning to understand why Boo Radley's stayed shut up in the house all this time... it's because he wants to stay inside (Scout, creo que estoy empezando a antender algo. Creo que estoy empezando a entender por qué Boo Radley se queda encerrado en su casa todo el tiempo... Es porque se quiere quedar dentro). La cuestión de la desigualdad es tan abrumadora para el joven Jem que entiende que una persona no quiera salir de su casa: el mundo, la sociedad, la ciudad en la que viven la componen miembros que, pese a ser todos seres humanos, no son iguales. 

Es obvio que la cuestión de la desigualdad es el epicentro de Matar a un ruiseñor, aunque hay otros temas igualmente interesantes. A mí me ha llamado especialmente la atención la crítica encubierta que la autora hace al sistema educativo estadounidense de principios del siglo XX, que parecía abogar más por una falta de aprendizaje a través de la desmotivación del alumnado que otra cosa. La parte en la que Scout cuenta su primer día de colegio, especialmente aquella en la que narra cómo la profesora le obliga a dejar de aprender en casa, es ilustrativa en ese sentido. Scout, entonces, parece sentirse engañada: I could not help receiving the impression that I was being cheated out of something. Out of what I knew not, yet I did not believe that twelve years of unrelieved boredom was exactly what the state had in mind for me (No podía evitar sentir la sensación de que estaba siendo engañada. Aparte de lo que no sabía, aún no podía creer que doce años de increíble aburrimiento era exactamente lo que estado tenía en mente para mí). Asimismo, resulta interesante los pocos detalles que la autora da sobre la diferencia sexual y el papel de la mujer en la sociedad, basada, a su vez, en una "educación para señoritas". La figura de la tía Alexandra juega aquí un papel esencial. Preocupada por la educación tan masculina que estaba recibiendo Scout, una niña rebelde en todos los sentidos, se presenta en casa de los Finch para resolver esa situación: This was a part of her campagn to teach me to be a lady (Esta era parte de su campaña para enseñarme a ser una señorita).

En definitiva, Matar a un ruiseñor es una delicia de novela llena de múltiples matices. Muchos se quedarán únicamente con la cuestión racial, yo les invito a que vayan mucho más allá, porque Harper Leer plasmó en ella todo lo que fue su infancia y su vida en el sur de Estados Unidos. Es, si se quiere, una lección de Historia más. Tiene sus puntos negativos, claro está, yo, por ejemplo, creo imposible que una niña supiera tanto de leyes y del sistema judicial como lo hace Scout, pero se entiende que es una libertad que se toma la autora para que el lector entienda mejor qué es lo que está ocurriendo. Al fin y al cabo, el lector lee lo que cuenta Scout, si todo fuera demasiado aniñado quizás la historia no sería igual. Yo, además, he decidido aproximarme a la novela en su versión original, esto es, en inglés. No recomiendo que hagan esto a los lectores que no estén acostumbrados a leer en este idioma, no porque sea excesivamente complicado, sino porque la autora transcribe el acento sureño y es difícil saber qué palabra se esconde tras ello. Para ello siempre pueden recurrir a las múltiples ediciones en español de la misma.

Adaptación

Como os comentaba más arriba. Matar a un ruiseñor tiene una adaptación cinematográfica del año 1961 (me extraña que no hayan hecho una versión más moderna). Fue dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck (Que se llevó el Oscar a mejor actor) y contó con el visto bueno de la propia Lee.




2 comentarios:

  1. Pues yo todavía no me la he leído precisamente por eso, por la de veces que la he visto ya en la red, pero es necesario que haya también muchas reseñas, así puede llegar a más gente, y siempre valoro una opinión. Creo que la leeré después de que se pase un poco el boom.

    Saludos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, te recomiendo que la leas es una buena novela. Gracias por leerme. Un saludo!

      Eliminar