martes, 29 de diciembre de 2015

Orlando

Título: Orlando
Autora: Virginia Woolf
Editorial: Alianza Editorial
Páginas: 225

Sinopsis


Orlando (1928) narra los avatares a lo largo de cerca de trescientos años del que empieza siendo un caballero de la corte isabelina inglesa. Producto en parte de la ambigua pasión de Virginia Woolf (1882-1941) por Vita Sackville-West y antecedente singular del realismo fantástico, la historia de su protagonista, ambientada siempre en sugerentes escenarios e impregnada por la particular obsesión de su autora por el transcurso del tiempo, se desliza como un deslumbrante cuento de hadas ante los fascinados ojos del lector.

Opinión

Leí a Virginia Woolf por primera vez hace ya bastante tiempo, antes incluso de que abriera el blog allá por el año 2011, con su novela Miss Dalloway. Admito que la primera impresión no fue del todo buena, pese a las buenas opiniones que me habían llegado de dicha novela; a mí, sin embargo, me pareció increíblemente tediosa. Por norma general no suelo dejarme llevar por las primeras impresiones que obtengo de una novela, ya que, en ocasiones, que una novela te guste más o menos puede depender de muchos factores (en este caso, quizás, falta de madurez lectora); así que cuando mi amigo Javi Macías me animó a leer Orlando no lo dudé, aunque no creo que me haya gustado tanto como a él.

Resulta muy difícil resumir o dar pequeños detalles de una novela como Orlando, de hecho la sinopsis que he copiado de La casa del libro no le hace justicia. A grandes rasgos podríamos decir que es una especie de narración biográfica sobre un personaje totalmente ficticio: Orlando. Pero ¿Quién es Orlando? He aquí la principal peculiaridad de esta novela, porque Orlando no es un personaje cualquiera. Se puede decir que empieza siendo un caballero de la corte isabelina, que es hombre en un principio, pero mujer al final y que vive la friolera de 300 años (año arriba, año abajo). Sí, como leen, 300 años, pues como bien indica la autora: La verdadera duración de la vida, por más cosas que diga el Diccionario Biográfico Nacional, siempre es discutible. Así, pues, nos encontramos con un personaje que vive una vida larguísima, no obstante, el paso del tiempo en la novela es muy sutil. El lector apenas se da cuenta de que están pasando los años, e incluso los siglos, y solo la sucesión de reyes y reinas parecen darnos una pista de ello: Elizabeth I, James, Charles I, Victoria, etc. Aunque, en ocasiones, los saltos temporales son más bruscos, como el que ocurre casi al final del libro: Orlando saltó como si le golpearan la cabeza. Diez veces le golpearon. De hecho, eran las diez de la mañana. Era once de octubre. Era 1928. Era el momento actual. Este paso del tiempo no afecta en absoluto a nuestro protagonista, que parece no inmutarse, ya que lo mismo va en carruaje que en coche, lo mismo habla de la reina Elizabeth que de Victoria. Sí es cierto que, en ciertas partes de la novela, Orlando reflexiona con cierta nostalgia sobre épocas pasadas, en especial la isabelina. Pero para él este paso del tiempo parece ser del todo normal, de hecho ni siquiera envejece ya que en 1928 tiene 36 pese a haber nacido en el siglo XVI. Es este, por tanto, uno de los muchos elementos surrealistas que componen la novela.

Junto a la particularidad del paso del tiempo está la del cambio de sexo porque Orlando fue varón hasta los treinta años; entonces se volvió mujer y ha seguido siéndolo. Sobre este aspecto Virginia Woolf no se enrolla demasiado, es decir, no entra en detalles sobre cómo se produce este cambio, que parece presentarse como algo "natural" y , de hecho, el personaje parece aceptarlo como si nada y lo mismo ocurre con el resto. No obstante, sí que me ha parecido muy interesante el hecho de que la autora haga uso de esta "transformación" para reflexionar sobre la condición femenina en la sociedad, en las diferencias que existían -y existen- entre la vida del hombre y la de la mujer. Respecto a ello el mismo Orlando diría: Ahora deberé padecer en carne propia esas exigencias -pensó-, porque las mujeres no son (a juzgar por mí misma) naturalmente sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. Solo una disciplina aburrídisma les otorga esas gracias, sin las cuales no pueden conocer ninguno de los goces de la vida. [...] descubriendo al fin, lo que en otras circunstancias le hubieran enseñado desde niña: es decir, las responsabilidades sagradas de la mujer. Asimismo, se preocupa por algo que siendo hombre no se había preocupado: el honor, la virtud, la pureza.

Y si estos elementos no son suficientes para hacer de Orlando una novela peculiar, hay en ella muchas otras escenas que yo considero surrealistas; por ejemplo, la escena en la que Orlando es visitado por tres señoras: Modestia, Castidad y Pureza, que dio paso al cambio de sexo; o la de la pluma moviéndose sola: Apenas hubo dicho Imposible cuando, a su gran sorpresa y alarma, la pluma se puso a virar y a caracolear con extraordinaria fluidez. Pronto quedó cubierta su página por una cuidadosa y oblicua escritura italiana. Eran versos, los más insípidos que había leído en su vida. Asimismo, encontramos personajes carismáticos, como el del poeta Nicholas Greene, o reflexiones con cierto tono irónico: Pues una vez que el mal de leer se apodera del organismo, lo debilita y lo convierte en una fácil presa de ese otro azote que hace su habitación en el tintero y que supura en la pluma. El miserable se dedica a escribir.

En definitiva, Orlando es una novela peculiar, que presenta a un personaje peculiar. Un personaje que se presenta como caballero, noble, embajador, etc., pero que en el fondo es un poeta. Una lectura que exige atención para reflexionar sobre los múltiples detalles que encontramos en ella. Puedo afirmar que la he disfrutado más que Miss Dalloway, pero mentiría si no dijera que me ha resultado pesada en algunas partes, sobre todo a partir del último tercio. En cualquier caso, recomiendo su lectura porque no deja indiferente. 





4 comentarios:

  1. Pues no lo conocía y aunque complejo parece muy interesante!
    Un beso!

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    Respuestas
    1. Es interesante pero es una lectura que hay que combinar con otra más amena ;)

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  2. No he leído nada de esta autora y me gustaría.
    Saludos! ;)

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  3. Sólo he leído de la autora "Mrs Dalloway" a laque llegué a través del film "Las horas", película muy recomendable que en su día reseñé en mi blog. A mí sí me gustó. "Orlando" no la he leído pero su surrealismo me recuerda la novela "El caballero inexistente" de Italo Calvino por la extrañeza que -dices- tiene la de la Woolf.
    Como ves me has metido el gusanillo en el cuerpo. Gracias por ello.
    Un beso

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