viernes, 19 de febrero de 2016

Jane Eyre

Título: Jane Eyre
Autora: Charlotte Brontë
Editorial: Penguin Classics
Páginas: 624

Sinopsis

Jane Eyre narra la historia de una niña huérfana que fue criada por sus tíos cuando sus padres murieron. Al morir su tío, hermano de su madre, la tía y los primos comienzan a maltratarla y finalmente deciden enviarla al internado de Lowood con tan sólo 10 años. Allí conoce a Helen Burns, su única y verdadera amiga. Jane crece, se gradúa en Lowood y durante un tiempo trabaja allí como profesora, pero al cumplir los 18 años decide marcharse. Se anuncia en el periódico y consigue un trabajo como institutriz en la mansión de Thornfield Hall, donde se tendrá que ocupar de la educación de Adèle Varens, la protegida de Edward Rochester, dueño de Thornfield. 




Opinión

No sé si los que os acercáis cada día a este blog sabéis que este año, junto al 400 aniversario de Cervantes y Shakespeare, es el 200 aniversario del nacimiento de Charlotte Brontë. Dada tal fecha, consideré que la mejor manera de honrar a esta magnífica escritora era mediante la relectura de su novela más conocida Jane Eyre, así como la lectura de otras de sus novelas (me refiero principalmente a Villet y Shirley). Y la oportunidad de oro se me presentó cuando Carmen, del blog Carmen y amig@s, organizó la lectura conjunta de la que os hablaba en una entrada anterior. Creo que la primera vez que leí Jane Eyre fue hace siete años y lo hice en español, en esta ocasión decidí darle una oportunidad en inglés.

Para los que no conocen Jane Eyre les diré que es una especie de autobiografía ficticia, puesto que es nuestra proganista, Jane, la que nos cuenta en primera persona las vicisitudes de su vida (desde su infancia hasta su presente), y lo hace con constantes guiños al lector, por lo que parece que estemos leyendo su diario íntimo. Y es una forma de narrar que me gusta especialmente, porque hace que la historia sea algo más íntima, como si Jane fuera nuestra amiga y nos estuviera contando su vida. Y, así, de esta manera, se deja querer. Porque es un personaje que, desde el principio, despierta una enorme ternura, confundida a veces con la lástima, ya que es imposible no pensar que la historia de Jane pudo haber sido la de miles de muchachas de la época quienes, pobres y sin ningún vínculo familiar, debieron sobrevivir gracias a la caridad ajena. Jane, por tanto, es un personaje terriblemente triste, consecuencia de una infancia marcada por su orfandad y la falta de cariño de aquellos que se sienten obligados a mantenerla, una tía que no siente el más mínimo aprecio por una criatura inocente y totalmente desamparada. Pese a ello, Jane se presenta también como un personaje valiente, capaz de escribir su propio destino: I remember that the real world was wide, and that a varied field of hopes and fears, of sensations and excitements, awaited those who had courage to go forth into its expanse to seek real knowledge of life amid its perils. Se puede decir, y a lo largo de toda la novela se aprecia, que Jane es un personaje que crece ante las adversidades, una verdadera heroína victoriana. Y frente a ella, tenemos a una serie de secundarios, algunos más destacables que otros. Por ejemplo, es de obligada mención el enigmático y oscuro Señor Rochester, el dueño de Thornfield Hall e interés amoroso de Jane. Es difícil describir un personaje como Rochester, algo menos galán que el Señor Darcy de Orgullo y prejuicio, algo más brusco pero menos orgulloso y más natural. Un personaje del que se puede esperar casi cualquier cosa, como así ocurre en la novela, y que aporta ese halo de misterio que caracteriza a cierta parte de la historia (principalmente la primera mitad de la misma). 

Sé que muchos lectores se quedan con la fase romántica de Jane Eyre, al fin y al cabo el centro argumental gira en torno a ello, pero es algo que aparece comentado en múltiples reseñas, por lo que yo prefiero destacar lo mucho de novela social que hay en ella. Y es que, Jane Eyre, es casi una ventana abierta a la época victoriana, puesto que ella se nos describe escenas, comportamientos y reflexiones ligadas a dicho contexto que merecen ser reseñados. Un aspecto que me llamó mucho la atención es cuando Jane hace mención a la capacidad de sentir que tienen los niños en el momento que está siendo maltratada psicológicamente por su tía: Children can feel, but they cannot analyze their feelings. Esta reflexión no deja de ser una llamada de atención por parte de Charlotte, quien vivía en una sociedad en la que la miseria infantil estaba a la orden del día. Y no solo hablo de niños obligados a trabajar, pues hasta en las clases más altas los niños eran relegados a niñeras y cuidadoras, viviendo con una falta de cariño enorme por parte de sus progenitores y la mismísima reina Victoria fue un ejemplo de ello, pues no es exagerar cuando digo que la reina casi aborrecía a todos sus hijos (hay un documental sobre ello titulado Queen Victoria's Children emitido por BBCTwo). También Charlotte nos deja ver la concepción tan peyorativa que se tenía de la pobreza, así la propia Jane siendo niña admite que prefiere morir (o seguir sufriendo la tiranía de su tía la señora Reed) que vivir con unos parientes más pobres, es más, no entiende como la gente pobre podía ser amable, dado que en la época ser pobre era casi como ser un animal que ni siente ni padece: I could not see how poor people had the means of being kind... La autora, además, refleja la manera en la que la alta sociedad se entretenía, con bailes interminables, cenas con abundante comida, cantos junto al piano y charadas. Charlotte, además, recoge el concepto tan negativo que se tenía de las institutrices, algo de lo que ya se había hecho eco su hermana Annes Bronttë en su novela Agnes Grey. Así, la bella Blanche Ingram hace referencia a ellas de la siguiente manera: I have just one word to say of the whole tribe; they are nuisance. Asimismo, en la novela queda reflejada la profunda religiosidad imperante en la época, y que no debe sorprendernos viniendo de la hija de un vicario.

Junto a todos estos elementos, no puedo dejar pasar otros que a mí me han gustado mucho. La primera vez que leí la novela me sorprendió el flirteo que puede apreciarse en las conversaciones entre el Señor Rochester y Jane Eyre, y en esta relectura he vuelto a sorprenderme. No sé si quizás es una percepción mía, pero hay cierto "tonteo" y calidez cuando Rochester y Jane hablan, algo que no se observa en otras novelas de corte romántico de la época, por ejemplo en las conversaciones entre Elizabeth Bennet y Señor Darcy o entre el señor Thornton y Margaret Hale. También me ha gustado mucho algo que no había observado previamente, y es el manifiesto feminista que hace Brontë al decir lo siguiente: Women are suposse to be very calm generally: bur women feel just as men feel; they need exercise for their faculties, and a field for they efforts as much as their brothers do; they suffer from too rigid a restraint, too absolute a stagnation, precisely as men would suffer... es otra llamada de atención, similar a la que hace en referencia a los niños, y vuelve a repetirla cuando Jane le dice al Señor Rochester que quiere ser su compañera ¡su igual! Bravo por Charlotte. Por último, no deja de rondarme por la cabeza una idea quizás demasiado extrapolada, y es que veo en Jane Eyre una ruptura de convencionalismos que me hace pensar que quizás Charlotte plasmaba sus propias expectativas, al fin y al cabo hace que el señor se enamore de la gobernanta, algo que en la época victoriana debió ocurrir casi nunca (por no decir nunca): Gentelmenten is his station are not accustomed to marry their governesses. ¿Es posible que Charlotte estuviera plasmando en Jane Eyre un deseo frustrado? ¿o quizás sea un juego, un experimento de "qué pasaría si..."? No sé, no puedo evitar preguntarme sobre lo que movió a Charlotte a escribir una novela sobre algo tan poco convencional. 

En definitiva, Jane Eyre es un clásico que debe leerse, una, dos o tres veces, para sacarle todo su jugo. Hay que verla como una novela romántica, pero también como una novela que refleja una sociedad fascinante en muchos de los sentidos. Quedarse en la trama romántica es quedarse corta con esta novela. Y de ahí que la recomiende, porque es mucho lo que se siente y se disfruta con esta historia.

Adaptaciones

Jane Eyre ha tenido un par de adaptaciones recientes. Una de ellas es televisiva, llevada a cabo por la magnífica BBC en 2006, y protagonizada por Ruth Wilson y Toby Stephens en los papeles de Jane y Señor Rochester respectivamente. A mí es la adaptación que más me gusta. La otra es cinematográfica y se estrenó en 2011, con Mia Wasikowska y Michael Fassbender y que a mí me supo a poco. 





6 comentarios:

  1. hola yo la verdad que esta novela no termina de llamarme de hecho creo que en algún momento la empecé pero ahí se quedó la cosa chao

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  2. Pues quizá le dé una oportunidad pero creo que cuando tenga más tiempo. Saludos :D

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  3. ¡Genial crítica de esta gran obra! Un saludo

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  4. Una novela estupenda, como tu reseña. :-)
    ¡Nos leemos! :-)

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  5. Maravillosa reseña. Me ha encantado compartir lectura contigo. Un besote

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  6. Alejandra, hemos coincido entonces en la Lectura conjunta de Carmen. :)
    Yo era Relectura tambien . Y suscribo tus impresiones punto por punto. Y volveré a léela vaya que si ! Besos

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