viernes, 18 de marzo de 2016

Wide Sargasso Sea

Título: Wide Sargasso Sea (Ancho mar de los Sargazos)
Autora: Jean Rhys
Editorial: Penguin Classics
Páginas: 151

Sinopsis

Born into the oppressive, colonialist society of 1930s Jamaica, white Creole heiress Antoinette Cosway meets a young Englishman who is drawn to her innocent beauty and sensuality. After their marriage, however, disturbing rumours begin to circulate which poison her husband against her. Caught between his demands and her own precarious sense of belonging, Antoinette is inexorably driven towards madness, and her husband into the arms of another novel's heroine. This classic study of betrayal, a seminal work of postcolonial literature, is Jean Rhys's brief, beautiful masterpiece.




Opinión

Antes de que empecéis a leer esta reseña, mis queridos lectores, debo hacer una advertencia: si no habéis leído Jane Eyre y pensáis hacerlo, quizás no deberíais seguir leyendo ya que puede desvelar algún que otro detalle de la novela. Pero si la habéis leído ¡adelante! porque esta novela puede interesaros.

Cuando hace un par de meses, Carmen propuso la lectura conjunta que tenía como centro a Charlotte Brontë y su Jane Eyre no dudé en apuntarme. Una de las novelas que proponía Carmen para la lectura era la que hoy reseño: Amplio mar de los Sargazos, que de alguna manera estaba vinculada con la novela de Brontë. Para entender la razón de ser de esta novela debo hablar, muy brevemente, de su autora. Jean Rhys nació en 1890 en Dominica; su padre era un médico de Gales (Gran Bretaña) y su madre una criolla. A los 16 años marchó a Inglaterra, donde vivió las consecuencias de la I Guerra Mundial y fue tras la ruptura de su primer matrimonio (llegó a casarse tres veces) cuando empezó a escribir. Amplio mar de los Sargazos se publicó por primera vez en 1966, tras un periodo de inactividad literaria y animada por Francis Wyndham, quien además escribió el prefacio de esa primera edición. ¿Qué impulsó a Rhys a escribir esta historia? El propio Wyndham nos lo dice: For many years, Jean Rhys has been haunted by the figure of the firs Mrs Rochester... Rhys había quedado totalmente fascinada por el personaje de Bertha tras leer Jane Eyre, y durante años barajó la idea de escribir su historia, tal y como lo prueban algunas cartas en las que hablaba de dicho proyecto literario. Una fascinación que se explica, quizás, por el hecho de que tanto Bertha como ella compartían raíces. Ambas procedían de las indias occidentales (Dominica, Jamaica) y ambas tenían una madre criolla. Rhys, además, identificó a Bertha con una de las muchas herederas criollas existentes en el siglo XIX y que eran meras monedas de cambio. Era imposible, por tanto, que Rhys no se sintiera ligada a dicho personaje.

Dejando a un lado a la autora y centrándonos más en la novela, esta se presenta como una historia dividida en tres partes, o si se quiere, tres grandes capítulos. En ellos, además, se va alternando el narrador que es siempre en primera persona. En el primer y último capítulo es Bertha quien nos cuenta la historia desde su punto de vista, mientras que en el segundo es Rochester quien asume ese papel. Lejos de parece confuso, me parece del todo un acierto, ya que nos permite conocer a ambos personajes por igual. Así, por ejemplo, si la novela nos sirve para redimir de alguna manera al personaje de Bertha, también sirve para que conozcamos ese lado oscuro del Señor Rochester. Un lado oscuro del que él hace mención en Jane Eyre y que aquí se ve en todo su esplendor. De hecho, si en la novela de Brontë podemos "justificarlo" y entender su actitud (al fin y el cabo se presenta como un hombre atrapado en un matrimonio con una loca), en esta novela el lector no puede más que cuestionar en todo momento su actitud. Y esto se debe a que Rochester se presenta como un personaje totalmente consciente de sus actos, pues él mismo admite que se ha vendido: I have sold my soul or you have sold it, and after all is it such a bad bargain? The girl is thought to be beautiful. En Jane Eyre da la sensación de que ha sido engañado, mientras que en esta novela él sabe que el matrimonio es una mera farsa para acceder a la dote de la pobre Bertha. Asimismo, Rochester muestra una actitud despectiva hacia su mujer casi desde el principio y, en una ocasión, hace referencia a ella de la siguiente manera: If she was a child she was not a stupid child but an obstinate on. Obviamente la actitud de los hombres con respecto a las mujeres en la época victoriana no iba más allá, pero Rochester es un hombre completamente diferete con Jane a quien considera su igual. Bertha, sin embargo, es una niña. No obstante, pese a que me ha quedado un sabor amargo con la parte del Rochester, sí que me ha gustado las descripciones que este hace de la isla caribeña. Unas descripciones en las que hace referencia constantemente a colores y olores. Y es que, el hecho de que el argumento central se desarrolle en un ambiente tan exótico es un verdadero acierto.

No obstante, lo verdaderamente interesante de esta novela es el personaje de Bertha. Un personaje que aparece marcado con el estigma de la locura en Jane Eyre y del que poco se nos dice. Esta novela, sin embargo, nos permite conocer su lado de los hechos y, en ocasiones, los paralelismos con Jane son inevitable. Así, por ejemplo, desde un primer momento nos damos cuenta que la infancia de Bertha fue tan amarga como la de Jane, ya que aparece marcada por las consecuencias de la emancipación de los esclavos, la muerte de su hermano y la locura de su madre tras la misma. Bertha, además, también es enviada lejos para protegerla de esa sombra de la locura materna, y así, vemos que se educa en un convento donde recibe de todo menos felicidad: I learnt to say very quickly as the others did, offer up all the prayers, works and suffering of this day. But what about happines, I thought at first, is there no happines? Sin embargo, si la infancia había hecho de Jane una mujer fuerte e independiente, la de Bertha la hace débil y extremadamente sensible. Pero la gran pregunta aquí es ¿Está Bertha loca? ¿Enloquece o la hacen enloquecer? Y esto lo que hace el personaje de Rochester aún más oscuro, porque da la sensación de que no aprecia la locura de su mujer hasta que no se lo dicen a través de una carta. Es esa carta lo que hace que la actitud de Rochester con respecto a su mujer empeore y la hace enloquecer. Así, por tanto, mi opinión es que Bertha no está loca, simplemente es una mujer con carencias afectivas, y eso se ve claro cuando recurre a la brujería para recuperar el amor de su marido. 

Para ir concluyendo, Wide Sargasso sea se presenta una lectura muy interesante, sobre todo para los lectores que han disfrutado de Jane Eyre y sienten curiosidad por ese personaje que, pese a ser secundario, lo trastoca todo. Creo que es una propuesta original el poder conocer la perspectiva de Bertha. Y aún más fascinante es la conexión que parece haber entre Rhys y Bertha, ya que da la sensación de que aquella parece querer reivindicar a un personaje que solo se le conoces a través de la visión de un marido resentido. Y yo no puedo más que aplaudirla por ello. Termino, por tanto, recomendado su lectura, porque verdaderamente se disfruta. 

viernes, 4 de marzo de 2016

Cartas a Siracusa

Título: Cartas a Siracusa
Autora: Lucía Feliu
Editorial: Arcopress
Páginas: 372

Desde aquí agradecer a Lucía Feliu el envío del ejemplar (¡A Inglaterra nada menos!)


Sinopsis

Cuando Ángela Blanco, bióloga del CSIC, acepta participar en la investigación de tres corposantos a petición del Vaticano, no puede imaginar a qué tendrá que enfrentarse. Ya en la Ciudad Eterna, conocerá a sus otros compañeros: Francesco, un entrañable sacerdote, arqueólogo de profesión, y Olivier, biólogo francés, divertido y espontáneo. Sin embargo, pronto chocará con la arrolladora personalidad de su nuevo jefe, el doctor Teo Valdés, un profesional de prestigio al que admiraba desde sus años de facultad. Ángela, de vida solitaria y volcada en su trabajo, descubrirá en Valdés a un hombre que le provoca sentimientos encontrados. Pero el reto profesional que les exige la investigación en Roma tampoco la dejará indiferente. Ella y sus compañeros deben confirmar la identidad de tres mártires de los primeros siglos del cristianismo. El trabajo, en un principio asequible al equipo de científicos, comienza a complicarse inesperadamente. El hallazgo de una carta escrita por un cristiano del siglo II a su hijo, en Siracusa, les llevará a embarcarse en una investigación paralela a la encargada por quienes les contrataron. La desconfianza hacia sus patrocinadores aumenta a medida que van desentrañando datos del autor de la carta. Pero lo que desconocen es que ese incansable empeño por descubrir la verdad les arrastrará hacia un peligroso callejón sin salida.


Opinión

Con Cartas a Siracusa he vuelto a un género que hacía tiempo dejé apartado, no porque no me gustase, sino porque acabé cansada de leer novelas que parecían seguir un mismo patrón. Cartas a Siracusa no es una excepción y mentiría si no dijera que en más de una ocasión me ha recordardo a las novelas de Matilde Asensi, especialmente a la de El último Catón, o a las de Julia Navarro.  Y esto no es moco de pavo, porque las dos autoras que menciono están fuertemente consolidadas en el mundo literario y cuenta con miles de lectores incodicionales, publiquen lo que publiquen, y no dudo que si Lucía Feliu sigue por el mismo camino también contará con incondicionales.

Cartas a Siracusa se nos presenta como una especie de novela de aventuras con ciertos elementos históricos, similar, como ya he dicho, a El último Catón de Asensi. Nuestra protagonistas es Ángela, una joven bióloga del CSIC, que es contratada para llevar a cabo una investigación junto a un equipo compuesto por un antropólogo, un biólogo y un arqueólogo. Su misión es identificar los cuerpos de tres supuesto mártires de la era paleaocristina, entre ellos, el perteneciente a Lucía de Siracusa. La misión se complicará cuando el equipo descubra que hay otras personas llevando a cabo la misma investigación, pero con intenciones más oscuras. Hasta aquí un argumento que se presenta, a primera vista, realmente interesante y tentador para el lector, no obstante el principal y gran problema de la novela es que este argumento es algo engañoso, pues lo que en un principio se presenta como una novela de aventuras termina siendo una especie de thriller con un planteamiento un tanto fantástico. Esto, por otro lado, es algo habitual en este tipo de novelas y se ve claramente en las de Matilde Asensi, pero a mí personalmente me molestan estos giros repentinos. Es por ello que he disfrutado mucho más la primera parte de la novela, en la que la autora de manera sutil nos introducía en el mundo de los primeros cristianos y en el trabajo de los investigadores y en el que el misterio en torno a los cuerpo era bastante atrayente. Admito que en un principio pensaba que la novela iba a ir por otro derroteros y mo decepción ha sido mayor cuando se produce ese giro hacia el thriller de la segunda mitad. 

Junto a este giro argumental, otro fallo, en mi opinión, es el exceso de trama amorosa. Es cierto que la trama amorosa es inherente a este tipo de novelas. No existen, o existen muy pocas novelas de aventuras que no incluyan alguna que otra trama de amor entre el/la protagonista y otro personaje. En esta ocasión, sin embargo, me parece que esta trama amorosa está demasiado desarrollada, cuando en otras novelas del género esta no pasa de ser una trama de tercera. Dedicarle varios capítulos y momentos al lío amoroso de la protagonista me ha parecido un tremendo error, ya que en ocasiones parecía que estaba ante una novela romántica. Entiendo que a muchos lectores les habrá gustado, a mí me ha chirriado. 

No obstante, frente a estos dos errores, la novela está absolutamente bien narrada. La autora ha volcado todo su cariño en una historia que está bien escrita y muy trabajada. Prueba de ello es la labor documental que ha debido de ser enorme, especialmente por la cantidad de datos que aporta en relación al enterramiento de los primeros cristianos, haciendo especial mención al martirio de Santa Lucía: así como de los procesos analíticos que llevan a cabo los investigadores en la novela para la identificación de os cuerpos. He de admitir que, en más de una ocasión, me he perdido entre tanta palabreja técnica y tanto proceso científico, pero esto solo demuestra el conocimiento que tiene la autora de ello. 

En definitiva, Cartas a Siracusa es una novela realmente entretenida, muy interesante en su primera parte aunque, en mi opinión, falle en su segunda; y que gustará a los amantes del género. Yo la recomiendo a aquellos lectores que disfruten de las novelas de Asensi o Navarro.