jueves, 5 de mayo de 2016

Tres días de agosto

Título: Tres días de agosto
Autor: Jordi Sierra i Fabra
Editorial: Plaza y Janés
Páginas: 315

Sinopsis

Agosto de 1950. Miquel y Patro se disponen a pasar un día de playa. Sin embargo, todo se torcerá cuando ella desaparezca y él reciba una nota muy explícita: si no resuelve en tres días un caso que dejó inconcluso en 1938, Patro morirá. Desde este instante, a contrarreloj, en una Barcelona batida por la canícula estival, Miquel deberá enfrentarse a los fantasmas del pasado una vez más. El caso que no concluyó, debido a una intempestiva enfermedad, y que resolvió otro inspector demasiado rápidamente causando la muerte de un inocente, se remonta a los crueles bombardeos de marzo de 1938 sobre la ciudad. Bombardeos que, después de Guernica, fueron los más sanguinarios y salvajes de la guerra. La bomba que hizo saltar por los aires la esquina de la Gran Vía con la calle de Balmes es el detonante para la novela. Allí apareció el cadáver de un soldado que no murió por la explosión, sino asesinado. ¿Por quién? ¿Por qué?

Opinión

Resulta curioso cómo hay algunos autores que juegan un papel importante en tu vida como lectora, pero que luego, así sin más, desaparecen... Yo podría nombrar unos cuántos y de casi todos guardo un grato recuerdo de sus novelas. Y es el caso del autor cuya novela reseño hoy: Jordi Sierra i Fabra, que no sé si será por el nombre o por otra cosa, pero cuyas novelas de adolescente nunca podré olvidar. Y lo cierto es que no leí muchas (únicamente dos), pero me marcaron profundamente. Y lo hicieron, yo creo, porque trataban temas que podrían considerarse algo "fuertes" para ser narrativa juvenil. La primera de ellas, titulada La voz interior, comenzaba con el intento de suicidio de una chica que se había cortado las venas. Tras ese comienzo impactante, la novela giraba en torno al suicidio, la violación y la represión en un colegio de monjas. Me pareció irónico que fuera precisamente una lectura obligatoria en el colegio, ya que yo fui a uno de monjas exclusivamente de chicas (como el de la novela). Lo cierto es que es una de esas historias que no he podido olvidar, y el libro sigue por ahí en casa de mis padres. Lo mismo me ocurrió con el segundo, cuyo título no logro recordar pero sí el argumento, ya que giraba sobre los niños robados a los desaparecidos durante la dictadura argentina. Como digo, ambas novelas quedaron en mi memoria, al igual que su autor.

Quince años después, o quizás más, vuelvo a sumergirme en una historia de este autor catalán; con una de esas lecturas que surgen espontáneamente, ya que cuando me la ofreció la editorial, tiré por la borda mi lista de pendientes y le di prioridad absoluta, movida, quizás, por la nostalgia. Con Tres días de agosto me he encontrado con una narrativa más adulta, aunque casualmente la historia no gira en torno a un tema tan impactante como las novelas de mi adolescencia. No obstante, pese a ser una novela de adultos la narrativa me ha parecido tremendamente sencilla, diría que hasta demasiado. No hay florituras lingüísticas, apenas hay descripciones y abundan los diálogos, por lo que es una lectura muy ligerita, de esas que se puede leer en un día. Se trata de una novela policíaca muy clásica, que forma parte de una saga, pero que se puede leer independientemente. El protagonista es Miquel Mascarell, un inspector retirado de la II República, que se ve forzado a investigar el asesinato de Indalecio, ocurrido en el 38 y para ello tiene un plazo de tres días. Así, yendo a contrarreloj, Mascarell nos llevará a la Barcelona de la Guerra Civil a través de sus recuerdos, en especial a los días en los que la ciudad sufrió un bombardeo que acabó con la vida de muchos barceloneses.

No hay, en mi opinión, nada destacable en esta novela, pero confieso que la he disfrutado enormemente. Y creo que esto se debe a la forma en la que se desarrolla el argumento. Ya he dicho más arriba que se trata de una novela policíaca clásica, y digo lo de clásico porque no es que hayan grandes giros argumentales, tampoco hay rollo de CSI ni nada por el estilo. El protagonista, que se define a sí mismo como un inspector concienzudo, debe averiguar la verdad a partir de testimonios de amigos, familiares, testigos, etc.; por lo que gran parte de la novela se centra en Mascarell cuestionando a personajes secundarios. Entiendo que esto puede parecer aburrido, pero lo cierto es que es bastante adictiva porque los secretos y los trapos sucios de los personajes se van desvelando poco a poco. Punto a su favor, además, es el contexto histórico. La trama se desarrolla en la Barcelona de la década de los 50, con ciertos flashbacks a los días del bombardeo, y el autor ha sabido transmitir muy bien esa sensación de decadencia post bélica reinante en el país en ese momento, así como el derrotismo de aquellos jóvenes que perdieron la guerra, tanto de aquellos que fueron a luchar como de los que la vivieron en la retaguardia. Jordi Sierra i Fabra retrata muy bien a esa generación marcada de por vida por un conflicto que no ha superado, pese a la relativa paz vivida en el país. Es cierto que el autor no se complica en exceso, no hay una reflexión profunda sobre un tema que podía dar para largo, pero los pocos detalles bastan para el lector capte esa sensación. Mascarell, en especial, transmite constantemente ese derrotismo, pues él mismo es una víctima indirecta de la derrota de la República, si bien es cierto que el autor se excede en recordarnos una y otra vez que fue prisionero en el Valle de lo Caídos.

El final de la novela, sin ser del todo predecible, tampoco supone una gran sorpresa. Asimismo, contiene un mensaje moral muy típico de las novela de este autor; en esta ocasión se trataría del terrible efecto de la guerra en los jóvenes, quienes sacan lo peor de ellos mismos. Eso se aprecia muy bien en el caso de Indalecio, quien el conflicto lo radicaliza; y también de su asesino/a. Y, no sé si es que yo soy masoquista, pero creo que lo que más he disfrutado de la novela, mucho más allá del argumento, es la atmósfera post-bélica. Desafortunadamente, mi ejemplar venía con un fallo de imprenta y, cuando se iba a dar más detalles del "porqué", me quedé con las ganas porque las últimas 20 páginas estaban en catalán. Pese a ello, una lectura muy recomendable para aquellos lectores a los que les guste el género policíaco.

9 comentarios:

  1. Pues me atrae pero tampoco la voy a poner en mis prioridades. La época me gusta y si me la cruzo la leeré. Gracias por tu reseña.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Ufffff, este libro forma parte de una saga muy larga, así que creo que lo dejaré pasar. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, pero se puede leer de manera independiente. Vamos yo es el único de la saga que he leído y no he sentido que ma faltara información ni nada.... eso sí, no creo que lea el resto.

      Eliminar
  3. No he leído nada de su autor pero me gusta la que cuentas de esta y las otras novelas que leíste, investigaré un poco más.

    Besitos

    ResponderEliminar
  4. No he leído nada de esta saga, pero tengo ganas, y de este en convreto más.
    Un beso ,)

    ResponderEliminar
  5. Hola!
    No conocía e4l autor ni tampoco esta historia pero me ha llamado la atención, tiene varios elementos que me gustan y quizás más adelante le de una oportunidad, aunque me echa para atrás un poco que sea parte de una saga larga.
    Gracias por la reseña.
    Besos

    Soy nueva en tu blog y ya te sigo.

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola!
    no conocía ni el autor ni el libro, la verdad que me llama bastante la atención jeje, me lo voy apuntar ^^
    Por cierto, he seguido tu blog jeje, Te invito a que me visites y si te gusta te quedes.
    Un abrazo :3.
    Obsesión por la Lectura ♥

    ResponderEliminar
  7. Me gusta la novela policíaca y tengo ganas de leer algo de Sierra i Fabra, quizá sea este el libro.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  8. Este verano me quedé enganchada y devoré la saga entera. Me hace mucha ilusión descubrir que queda un caso más y que voy a poder seguir disfrutando.

    ResponderEliminar