domingo, 30 de abril de 2017

Voces de Chernóbil: Crónica del futuro

Image result for voces de chernóbilTítulo: Voces de Chernóbil: crónica del futuro.
Autora: Svetlana Alexiévich
Editorial: Debolsillo
Páginas: 408

Sinopsis

Chernóbil, 1986. «Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto.» Esto fue lo último que un joven bombero dijo a su esposa antes de acudir al lugar de la explosión. No regresó. Y en cierto modo, ya no volvió a verle, pues en el hospital su marido dejó de ser su marido. Todavía hoy ella se pregunta si su historia trata sobre el amor o la muerte.


Voces de Chernóbil está planteado como si fuera una tragedia griega, con coros y unos héroes marcados por un destino fatal, cuyas voces fueron silenciadas durante muchos años por una polis representada aquí por la antigua URSS. Pero, a diferencia de una tragedia griega, no hubo posibilidad de catarsis.



Opinión

Llevaba ya tiempo queriendo leer alguna obra de esta autora, puesto que había leído varias reseñas positivas por el mundo blogger, especialmente tras su galardón del Premio Nobel de Literatura en 2015. Me llamaba sobre todo ese experimento literario de dar voz a aquellos protagonistas anónimos de acontecimientos históricos tan relevantes como la Segunda Guerra Mundial, la explosión de Chernóbil, o la Guerra de Afganistán. Y me parece interesante porque, en ocasiones, tendemos a deshumanizar hechos históricos que nos pillan lejos (bien cronológicamente, bien geográficamente); tendemos a olvidar que tras esos hechos hubo personas como tú o yo que los sufrieron y, la mayor parte de las veces, de manera horrible. 

Tras un tiempo de indecisión, pues casi toda su obra me llamaba la atención, finalmente Amazon me dio la respuesta al poner en oferta el libro de Voces de Chernóbil: crónica del futuro y, aprovechando las vacaciones de Semana Santa, comencé su lectura. Yo, como muchos de mi generación, conocía a muy grandes rasgos lo que había pasado en Chernóbil. Bueno, sabía que había explotado un reactor, que había causado un verdadero desastre natural y que había provocado la evacuación de varias ciudades y había visto varias fotos, de esas que circulan en la red, de hospitales vacíos, parques de atracciones, etc. Como ya he dicho, de alguna manera había deshumanizado el hecho porque en ningún momento me había parado a pensar cómo había afectado esto a personas normales y corrientes. Y eso es lo que hace precisamente esta obra, humaniza lo que ocurrió en Chernóbil y nos trae varios testimonios de personas que vivieron de cerca lo que ocurrió un día de abril de 1986. El libro, por tanto, es una sucesión de voces, sin ningún orden en concreto, monólogo tras monólogo que puede llegar a saturar al lector que no esté acostumbrado a este tipo de libros. Y en todos estos monólogos la autora está prácticamente ausente, pues en ningún momento se manifiesta, deja que sean las personas quienes hablen desde el corazón.

He de admitir que he sentido verdadera fascinación por esta obra, dado que me ha sorprendido muchas de las reflexiones que hacen algunos de los testimonios. Por ejemplo, la idea del hombre soviético capaz de enfrentarse a esos peligros invisibles como la radiación. Le hecho de que ese concepto del héroe soviético estuviera hasta tal punto asimilado que se consideraba una responsabilidad el ir a limpiar una radiación que iba a provocarles la muerte y, es cierto, que muchos no lo sabían, pero otros sí y de todas maneras fueron. El posterior desencanto, la caída del héroe soviético que se siente traicionado por un gobierno que no les ha cuidado. La mujer sufriente que se mantiene al lado del marido hasta el agonizante final. Y el fin de los ideales soviéticos. Todas estas reflexiones se extraen incluso de los testimonios de personas más humildes… 

Al ser todo testimonios, el lenguaje empleado es muy simple, pues lo que interesa transmitir al lector son las vivencias de estas personas. Pero no por simple deja de carecer de profundidad y debo admitir que me he emocionado especialmente en los testimonios de las esposas que se mantuvieron con sus maridos hasta el final y debo destacar especialmente dos: el primero y el último. También me ha parecido acertado el amplio abanico de testimonios, que no se centran únicamente en un grupo social, sino que va desde ingenieros a simples campesinos que de un día a otro debieron abandonar sus causas por culpa de eso que no se veía pero que causaba la muerte de muchos. Sin duda alguna, la autora buscaba dar una visión amplia de cómo había afectado Chernóbil a la sociedad.

No obstante, pese a lo interesante que me resulta el hecho de dar voces a esos protagonistas anónimos, he echado de menos la intervención de la autora. En primer lugar, me hubiera gustado una introducción algo más extensa de los acontecimientos de Chernóbil, al menos para entrar en contexto. Creo que también hubiera sido una buena idea que la autora hubiera hablado más del proyecto literario, cómo surgió, como planteó las entrevistas, cómo entró en contacto con la gente y cómo se sintió ella al hablar con la gente. Y, por último, me hubiera gustado también un capítulo conclusivo en el que la autora hubiera contado qué reflexión hace ella de estos testimonios y de las ideas que yo he mencionado anteriormente. Quizás la intención de la autora no era la de hacer un estudio de Chernóbil, sino simplemente la de dar voz a esas personas, pero confieso que a mi simplemente las voces me ha sabido a poco. 

Voces de Chernóbil me ha parecido una buena obra para conocer a una autora a la que tenía cierta curiosidad. No tengo dudas de que leeré otros trabajos suyos, pues ya le tengo echado el ojo a La guerra no tiene rostro de mujer, solo espero que en esta ocasión la autora esté más presente en ella.

lunes, 24 de abril de 2017

Nuevos aires.

Acabo de Leer nació hace ya unos años de la mano de dos lectores empedernidos que quería compartir sus experiencias con todos. Javi y Alejandra han mantenido el blog activo hasta este año, en el que la falta de tiempo comenzó a pasar factura y las reseñas se espaciaron en el tiempo.

Pero hoy estamos felices: nuevos aires llegan a Acabo de leer de la mano de dos nuevas lectoras: Rosa y Sonsoles. Seguramente las temáticas se harán más variadas. Esperemos que os guste, como esperamos que os guste la nueva imagen del blog. 


domingo, 23 de abril de 2017

Villa en Fort-Liberté

Título: Villa en Fort-Liberté
Autor: Eduardo Flores.
Editoral: Dalya.
Páginas: 577.

Sinopsis


No se escuchan los tambores la primera noche que se llega a Fort-Liberté. Ni siquiera la segunda... hay que ser haitiano y muy negro para no sentir el escalofrío que produce escuchar la letanía de percusiones... como la tormenta.. En el impactante relato de Eduardo Flores un hombre, Chilo, busca su lugar en la vida a la vez que asistimos a la ruina de un país, Haití, descabezado por las armas con el beneplácito del primer mundo.. Conocemos a Chilo en un viejo hotel abandonado de Fort-Liberté, un pueblo al noroeste de Haití, próximo a la frontera con República Dominicana. Allí transcurre su existencia, rodeado por una sociedad castigada por la Historia y marcada por el influjo del Vudú, acompañado de personajes con los que comparte el peso de lo vivido y un duro presente. Cómo ha llegado Chilo hasta aquel lugar olvidado del mundo es un relato de violencia, pero también un debate entre la existencia del destino, el azar y la capacidad de elección del ser humano.. Mientras tanto el lector podrá navegar a bordo del Habana vieja y descubrirá el mar, y África, el tráfico de armas y el opio, la prostitución en el sudeste asiático; se postrará ante la inquietante y colosal presencia de el Francés, un hierofante oscuro, también una lucidez inalcanzable, un ser más allá del bien y del mal.

Opinión

Eduardo Flores demostró en su primera novela que no es un autor más. Y aquí vuelve a hacerlo alejándose mucho, en estilo, temática y genero a su primera novela. Villa en Fort-Liberté es mucho más compleja, más oscura y caótica. Una novela que no será del gusto de todos y que, desde luego, no es para todos los públicos. 

Y no lo es, porque Flores construye una historia caótica y violenta en la que, sin embargo, todo parece estudiado hasta el último detalle. Quizá lo más destacado sea el lenguaje empleado, que te produce una impresión de caos mientras lo lees, como si fueras enredándote en un hilo del que no sabes muy bien como salir pero del que, gracias a la historia, no quieres salir. El caos de la villa haitiana se traslada al papel mediante el uso de la puntuación y es aquí donde la historia dejará de gustar a todos por igual. Mientras algunos podrán aplaudir la genialidad del autor para recrear el caos de Fort-Liberté en la novela, otros pueden verlo como excesivamente enrevesado. 

Aun así, Villa en Fort-Liberté se sobrepone a cualquier pero gracias a una historia violenta y desgarradora que termina convirtiendo en único y verdadero protagonista a la crueldad humana. Eduardo Flores va adentrándose en un infierno de violencia y destrucción que le aleja de "Una ciudad en la nunca llueve" con la que nos sorprendió a muchos lectores con una historia tragicómica que aquí desaparece completamente.

No diré que es una lectura fácil y sencilla, porque no lo es. Es una historia caótica y violenta que, al menos a mí, ha logrado engancharme. Además, es la demostración de que Eduardo Flores es un autor diferente, que escribe lo que quiere y no lo que busca la inmensa mayoría de los lectores. Pero sí no existieran autores como él, perderíamos una parte muy rica de la literatura: la que cuenta cosas, la que experimenta con las letras, la que no busca entretener sino hacer pensar.